Florinda “La Cava” y el infante encantado

Cuando en el siglo VIII, el ultimo rey visigodo, Don Rodrigo gobernaba Hispania era gobernador de Ceuta el Conde Don Julián (nombre hispanizado), éste tenía una hija muy bella llamada Florinda que era conocida como “La Cava”.

Cierto día Don Julián envió a Florinda a la corte de Don Rodrigo en Toledo con el objeto de que fuera educada y pudiera encontrar marido entre los hijos de otros nobles. Por aquellos entonces Don Rodrigo padecía sarna y Florinda era la elegida para curar al monarca con un delicado alfiler de oro. Pasado un tiempo, el rey comenzó a fijarse en la belleza de Florinda hasta que cierto día, guiado por su lascivia, y contra la voluntad de la joven, consiguió forzarla.

Tras la consumación del acto y estando Florinda muy afectada, decidió avisar a su padre enviándole una señal, le mandó una serie de regalos entre los que había un huevo podrido. Don Julián, al recibirlo comprendió que algo andaba mal y decidió partir hacia Toledo para reclamar a su hija, con el fin de no levantar sospecha, alegó que tenía que llevársela, ya que su mujer estaba terriblemente enferma y sólo la visión de su hija podía hacerla recobrar la salud. Don Rodrigo sin desconfiar le entregó la chica a su padre.

Conocida por Don Julián la deshonra de su hija a manos del rey, muy ofendido y con sed de venganza regresa a Ceuta, allí entabla conversaciones con el obispo de Sevilla Don Oppas y ambos negocian con el caudillo musulmán Musa Ibn Nusair (Muza) su entrada en la península, traicionando así al rey y facilitando el paso de las tropas musulmanas, que conquistarían Hispania en la batalla de Guadalete.

Pero ¿Qué relación guarda esta historia con Extremadura?

En la parte de Po­niente de Torrejón el Rubio se encuentra la Calleja de la Cava, esta calle conduce a las ruinas de lo que hace años debió ser un castillo.

Cuenta la leyenda que esta fortaleza fue la mansión del Conde Don Julián y de su hermosa hija. Quedando Florinda embarazada del rey Don Rodrigo, tras ser deshonrada, parece ser que se refugió junto a su padre en este castillo y aquí fue donde nació su hijo, un infante encantador, por la hermosura heredada de su madre, y encantado porque aquel niño le costó a Don Rodrigo el reino.

Cuentan los más antiguos del lugar que allí permanece encantado el infante, fruto de aquel legendario ultraje. El espíritu del infante acecha por las noches entre las ruinas del castillo y secuestra a los muchachos que por allí pasan, que terminan desapareciendo al ser encerrados entre las ruinas de la fortaleza.  La esperanza del infante encantado es la de formar un ejército poderoso y reconquistar el trono perdido y que por herencia le pertenece.

 

Todavía hoy, a pesar de que apenas existen restos de la fortaleza, las madres de Torrejón el Rubio no permi­ten que sus hijos vayan solos por la noche hasta el final de la Calleja de la Cava. Saben que allí puede surgir en cualquier momento el espíritu encanta­do de aquel otro niño, hijo de la Cava y de Don Rodrigo y llevarse el suyo.

Fuente: Leyendas extremeñas / José Sendín Blázquez
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