Los Manuscritos moriscos de Hornachos

En 2003, durante las obras de remodelación de una vivienda en Hornachos, un albañil descubrió en el hueco de una pared dos documentos escritos en árabe. Tras rescatarlos de entre los ripios, se los entregó a María Teresa Benítez, vecina del pueblo que siendo consciente del gran valor cultural que podría tener este hallazgo y de forma altruista se los cedió a la Junta de Extremadura.

Recordemos que Hornachos fue el último reducto morisco español, hasta la expulsión de la comunidad en 1609. Durante ocho siglos dejaron un importante legado cultural, económico y social en el pueblo. Estos documentos no son más que una prueba más de la relevancia que tuvo este asentamiento y la influencia de la práctica oculta del Islam para la cultura de la época.

Los documentos encontrados fueron dos manuscritos moriscos, que se hallaron en relativamente buen estado, a pesar de haber permanecido ocultos durante siglos, la Junta de Extremadura los adquirió en 2004 y fueron restaurados en el taller madrileño de Pedro Barbachano. Posteriormente dos investigadoras de la Universidad de Extremadura, María de los Ángeles Pérez y María José Rebollo, estudiaron estas joyas bibliográficas.

Del análisis realizado se desprende que se trata un devocionario islámico y un cuaderno de caligrafía árabe, ambos fechados en el siglo XV y sin autor conocido. Se encuentran escritos con caracteres árabes y en lengua también árabe, en concreto con letra magrebí, que era la utilizada en Al-Andalus. Los dos aparecen escritos a dos tintas, la negra para las consonantes, y la roja para vocales.

El propietario de los documentos podría haberlos adquirido o bien ser él mismo el copista, ya que el cuadernillo es identificado como un ejercicio de escritura y lectura, lo que puede llevar a pensar que su dueño fuera un maestro o un copista de profesión. Probablemente los escritos fueran escondidos a causa de las persecuciones religiosas de la época.

Encuadernado en piel, el devocionario, consta de un conjunto de citas del Corán, plegarias y otros textos rogativos, tiene forma de libro en pequeño formato, con un total de 234 páginas (algunas en blanco), agrupadas en cuadernillos. Se cree que pudo ser escrito por alguien muy religioso, el nombre del autor debería aparecer en las primeras páginas, donde se explicaría también el motivo por el cual se escribe, esto unido a que a diferencia de otros libros religiosos, las citas a Alá aparecen sólo 34 veces en lugar de las 37, induce a pensar que faltan varias páginas del comienzo. Por lo que lo consideramos acéfalo, ya que carece de introducción o primera oración del Corán conocida como Fática. El texto está escrito en el centro de cada página en un espacio uniforme con seis líneas bastante simétricas, su simetría es tal que los huecos que quedan al final de las líneas son rellenados con alguna ilustración. Menos líneas presentan las páginas en las que se cambia de tema, con una separación mayor entre ellas y en ocasiones una ilustración mayor se utiliza para realizar dicha transición. El diseño es similar a otros manuscritos moriscos encontrados en otras partes de la península.

En cuanto al cuaderno de caligrafía, bastante más breve, contiene seis páginas escritas, aunque una de ellas está demasiado borrosa y no ha podido ser interpretada y tiene otras diez páginas en blanco. Las hojas se encuentran dobladas y cositas por la mitad. Se trata, según sus investigadoras, de una sucesión de letras árabes, lo que se conoce como "alifato", que viene a ser el abecedario. Se supone que este documento era un cuaderno de ejercicio caligráfico para principiantes. El hecho de que su contenido sean citas coránicas encadenadas ha permitido completar las palabras o frases en aquellos pasajes ilegibles.

Se trata de los dos únicos manuscritos árabes que se conservan en Extremadura y actualmente se encuentran en la Biblioteca Regional de Extremadura.

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