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LAS 3 CULTURAS

CRISTIANOS, JUDÍOS Y MUSULMANES

Misterios en carretera

Todas las carreteras malditas de Extremadura
  • Humanoide y Ovni en Zafra

    Humanoide y Ovni en Zafra

    Pasó por delante de él despacio, el humanoide se encontraba inmóvil en el arcén, observando a Manuel. Cuando se encontró a su altura el mono que vestía comenzó a destellar reflejos luminosos de varias tonalidades que alumbraban toda la calzada.

  • El Humanoide de Zafra

    El Humanoide de Zafra

    “Vi una especie de persona o algo parecido, no sé qué era, pero nos quedamos mirándole fijamente hasta que estuvimos a menos de 1 metro de él” “Sea lo que sea lo que vimos, yo no quiero volver a verlo, infunde terror, no quiero volver a verlo en mi vida”

  • La Portuguesa, la dama de blanco talaverana

    La Portuguesa, la dama de blanco talaverana

    Aquellos conductores que se han encontrado con tan aterradora aparición la describen como una mujer delgada que lleva un vestido largo compuesto por retales o harapos manchados de sangre en su parte inferior.

  • Fierabrás había conquistado la impugnable fortaleza del Castillo de Alconetar a través de uno de sus más valientes capitanes llamado Mantible. Cuentan que el caudillo musulmán se ha asociado siempre con su hermosa hermana Floripes, una bella princesa ...

  • En estado de shock pero aún con vida lo llevaron a hombros hasta el cementerio por el camino de la Fuente la Zarza, allí, el que iba a ser su futuro suegro, José le mató de un tiro en la sien y su cuerpo fue enterrado en secreto en el cementerio.

  • Aún hoy existen algunos vecinos de Portezuelo que creen que las oscuras manchas que tienen las rocas pizarrosas que se encuentran a los pies del castillo son la consecuencia de la sangre de los cadáveres de los enamorados.

  • No hace mucho, cuentan algunos vecinos que ciertas noches al pasar por la puerta del palacio se pueden escuchar los llantos de un bebé y los gritos de dolor de lo que parece ser un mono.

  • Sobradamente sabían ambos lo que iba a ocurrir, no dijeron ni una palabra, de repente sonaron los aceros tan rápidos y vengativos que cuando los caballeros reales del alcázar quisieron acercarse para ver lo que ocurría sólo pudieron contemplar la espada de don Ramiro hundida hasta la empuñadura en el pecho de don Felipe.

Abandonado

La huella del paso del tiempo